Sinceramente no estoy en ánimo de festejo patrio. México es mi país. Aquí nací libre. Nunca fui perseguido o molestado por mi religión o ascendencia. Me desarrollé personal y profesionalmente y, cada 15 de septiembre, tenía la emoción de festejar el futuro de mi nación recordando el origen de su independencia. Pero hoy, más allá del viva México, escucho gritos que me calan más fuerte. El grito de las madres que buscan a sus hijos con una pala en la …
