Atónitos, hemos escuchado las intervenciones de los ministros de la nueva Suprema Corte, las cuales algunos califican de cantinflescas. Pero no: Cantinflas era muy gracioso, a diferencia de los perpetradores de esa palabrería, que son ridículos, grotescos. Esas disertaciones, por sí solas, revelan elocuentemente la precariedad jurídica, e incluso ética, de los expositores. Lamentablemente, lo grotesco de los discursos es indicativo de la caricatura en lo que se ha convertido nuestro Poder Judicial. La risa que nos pueden provocar es, …
