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La rivalidad entre Estados Unidos y China y la IA

La rivalidad entre Estados Unidos y China por el liderazgo geoeconómico, geopolítico y militar constituye la competencia existencial más importante para el mundo en las próximas décadas. Las posibilidades de un conflicto bélico aumentan si no se fortalece la cooperación y el diálogo entre las grandes potencias y el resto de los países.

La inteligencia artificial (IA) es el recurso más importante para dicha competencia, pues definirá la economía mundial, la seguridad internacional, el desarrollo tecnológico y el orden global. La IA potenciará la productividad, la innovación, la capacidad militar y la influencia internacional.

La competencia global incluye el acceso a los semiconductores avanzados, la infraestructura computacional, los grandes volúmenes de datos, el talento científico y los sistemas de ciberseguridad. El liderazgo en estos ámbitos determinará la capacidad de influir en la economía y la política internacionales.

La distancia entre las grandes potencias disminuye cada día. China destina enormes recursos para reducir cualquier brecha y alcanzar la autosuficiencia tecnológica y la supremacía militar.

El ascenso económico chino ha respondido a una estrategia mercantilista a largo plazo. Mediante subsidios, planificación estatal y el desarrollo de cadenas de suministro, China se convirtió en el principal centro manufacturero del mundo y se consolidó en sectores vitales, como el de la electromovilidad.

El mercantilismo chino ha generado beneficios y costos a nivel global. Los precios de muchos bienes han bajado y se ha acelerado la transición energética. Sin embargo, ha precipitado la desindustrialización del mundo desarrollado y ha restringido las oportunidades de los países en desarrollo.

En ciberseguridad, los sistemas de IA pueden identificar vulnerabilidades informáticas y automatizar ataques sofisticados. Esto incrementa los riesgos para infraestructuras críticas como las redes eléctricas, los sistemas de agua, el transporte y las comunicaciones. La IA ofrece capacidades tanto defensivas como ofensivas a actores estatales y no estatales.

Las tierras raras y otros minerales críticos son indispensables para fabricar semiconductores, baterías, vehículos eléctricos, sistemas militares y equipos de inteligencia artificial. China domina esta cadena de suministro.

Estados Unidos y China impulsan ecosistemas tecnológicos cada vez más independientes, con diferencias en software y plataformas, estándares tecnológicos, infraestructura digital, semiconductores y sistemas de IA.

Como respuesta al desafío de China, EU debe impulsar una estrategia coordinada con la UE y otros aliados para desarrollar capacidades de extracción, refinación y reciclaje de minerales raros, lo cual requerirá inversiones sostenidas.

Uno de los mayores riesgos inmediatos es que la IA pueda descubrir y explotar vulnerabilidades de forma autónoma, automatizando ataques contra infraestructuras críticas (energía, agua y transporte). Existe una ventana muy corta para fortalecer las defensas antes de que estas capacidades se generalicen.

La gobernanza de la IA, la ciberseguridad, el cambio ambiental (no solo el climático), el control de las armas de destrucción masiva y la estabilidad económica seguirán requiriendo una cooperación intensa entre las grandes potencias, la Unión Europea y las potencias medias, incluidas Rusia, Brasil, India, Japón, Corea del Sur y Australia. México brilla por su ausencia.

China es el principal rival de la democracia liberal occidental, pues apoya dictaduras en todo el mundo, incluida América Latina. Sin embargo, los instintos autoritarios y aislacionistas de Donald Trump constituyen una amenaza e impedimento para la defensa de los valores de Occidente.

El acoso de Trump contra muchos países, con sus políticas expansionistas y arancelarias y su apoyo a gobiernos de extrema derecha, le resta la influencia necesaria para lograr y mantener alianzas, lo que beneficia a China y a sus aliados: Rusia, Corea del Norte e Irán. Estados Unidos debe abandonar sus políticas hostiles que le restan prestigio y liderazgo.

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