La soberanía existe para proteger a los ciudadanos y crear condiciones para que trabajen, inviertan y prosperen. Cuando un Estado pierde de vista ese propósito, defiende símbolos mientras sacrifica lo que da contenido a la soberanía: la capacidad de construir un futuro mejor. Ese es el riesgo que hoy enfrenta México. Y conviene decirlo sin eufemismos: no es un desliz reciente. Es una deriva de ocho años. El TLCAN y el T-MEC nunca fueron simples acuerdos comerciales. Fueron una decisión …
