Gustavo Petro, el derrotado presidente de Colombia, vino a México y en la UNAM anticipó el fraude electoral contra Morena. Lo recibió la presidenta. Les valió un cacahuate su propio discurso de la “injerencia extranjera”; padecen un nacionalismo selectivo: abren las puertas del Palacio Nacional a los truhanes de izquierda, otrora matarifes en la selva colombiana, para pretender darnos lecciones democráticas, y las cierran a sus adversarios. Algunos morenistas extrañaron a Andy López Beltrán en el Segundo Informe de Gobierno. …
