Cuando un gobierno tiene como carta de presentación internacional su desprestigio y las numerosas calamidades, y aun tragedias, que rodean su gestión, la diplomacia viene a ser una actividad que oscila entre la farsa y la insolvencia. Penosamente ese es el caso del gobierno de Morena, que tras siete años de tumbos, tropiezos y enormes incongruencias amparadas en la “no intervención” más intervencionista de nuestra historia, se dispone ahora a confrontar jurídicamente a Estados Unidos por la muerte de los …
