De vez en cuando se ponen de moda personajes que combinan retórica woke, populismo elitista y redención de los pobres. Pobres que, desde luego, vivan en Nueva York. Si no son wasp (blanco, anglosajón y protestante) mejor porque destilan un aroma étnico, y vende bien que de día apoyen a los desamparados y de noche disfruten un dry martini en el Bemelman Bar de Manhattan. Y si tienen raíces en lugares exóticos como Uganda y proceden de una familia leída …
