Morena y sus aliados tienen la Presidencia de la República y la mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso, una mayoría inflada por una sobrerrepresentación que las urnas de 2024 no les dieron. Con ese poder han ido armando un paquete de reformas con un rasgo común: cada una restringe la libertad de las personas, su independencia, su capacidad de organizarse y de expresarse. El paquete nace del miedo de un régimen que teme perder el poder y los privilegios que acumuló en ocho años de obradorato, y que ya calcula que en 2027 las urnas no le van a alcanzar.
La primera pieza fue la reforma a la Ley de Amparo publicada el 16 de octubre de 2025, que endureció los requisitos para suspender un acto de autoridad y exige un daño real y diferenciado para acudir al juez. El 21 de septiembre la Comisión de Economía aprobó la reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor, enviada por la Presidencia con la homologación del T-MEC como pretexto: obliga a las empresas de internet a cortarle el servicio a quien reincida en infracciones, so pena de multas de hasta cuatro millones seiscientos noventa y dos mil pesos. Es la que en la conversación pública ya se llama ley antimemes, porque quien publique una crítica montada sobre una canción o un clip queda sujeto al cálculo de riesgo de una empresa que prefiere cortar primero y averiguar después. Un día después, el 22 de septiembre, la Cámara aprobó con 334 votos la reforma que obliga a renunciar a cualquier otra nacionalidad a quien aspire a la Presidencia o a una gubernatura.
Estas reformas encarecen hablar, organizarse y competir hasta volverlo improbable. El efecto inhibidor consiste en eso: la persona decide callar por miedo a que su verdad tenga consecuencias. El 12 de agosto, desde Palacio Nacional, se exhibió una lista de periodistas, analistas y legisladores que piensan distinto; yo estoy en ella. ARTICLE 19 documentó que en las 48 horas siguientes se intensificaron los mensajes intimidantes contra los señalados. Esa censura vedada es la que ahora se escribe en leyes.
La justificación de la reforma de nacionalidad es el dinero extranjero que habría financiado campañas en América Latina. El costo lo pagan los mexicanos que viven del otro lado de la frontera y que han sostenido al país con su trabajo y sus remesas, a quienes el partido que presumía tener la bancada con más legisladores migrantes les cierra la puerta para representar a su comunidad. Al oficialismo le resulta más cómodo ponerle reglas a los mexicanos que ponerle límites al injerencismo de Donald Trump.
En esa misma sesión, el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla subió a tribuna con una gorra que decía «Make México Safe Again», calcada de la propaganda del presidente que hoy amenaza a los migrantes mexicanos. La oposición polarizante tampoco ayuda. Morena legisla desde el miedo a perder, la alianza del PRI y el PAN responde con el vocabulario de Trump, y los dos polos se extravían en la pelea y dejan de lado la oferta que le deben a la gente.
América Latina ya conoce el final de esa pelea. En Colombia, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda sumaron casi el 85 por ciento de la primera vuelta del 31 de mayo, Sergio Fajardo se quedó en 4.26 por ciento, y la segunda vuelta del 21 de junio se decidió por menos de un punto: 49.66 contra 48.70. Argentina llegó a su segunda vuelta de 2023 con la misma disyuntiva entre Sergio Massa y Javier Milei. Los malos gobiernos vuelven atractivas las opciones extremas, y cuando no queda nadie en medio, la población termina votando contra alguien.
En Movimiento Ciudadano ocupamos ese lugar en medio, con propuestas y con contraste. Esta semana presenté una iniciativa que reforma la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión para que ninguna autoridad pueda señalar ni estigmatizar a quien participa en el debate público, y para que el regulador valore el efecto inhibidor antes de suspender contenidos informativos. Es nuestra respuesta al paquete del miedo. Un gobierno con todo el poder que lo usa para cuidarse de sus ciudadanos le debe al país una explicación de por qué México sigue sin avanzar.
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