La semana pasada la Comisión de Gobernación y Población aprobó por unanimidad el dictamen que declara el 15 de octubre como el Día Nacional de Concientización sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Es un avance, pero falta mucho: la parte sustantiva de la Ley de Cunas Vacías, la que cambia lo que ocurre dentro del hospital y en el centro de trabajo, sigue sin dictaminarse.
En 2023, el INEGI registró 23 mil 541 muertes fetales en México. El 81.7 por ciento ocurrió antes del parto y dos terceras partes de esos nacimientos fueron por vía vaginal: miles de mujeres atravesaron un trabajo de parto sabiendo que su hija o su hijo ya había muerto. Después vino el alta médica y, con ella, el silencio.
Marión Arrioja, que ha sostenido esta causa durante años, lo resume con una frase difícil de olvidar: "Pareciera que morir pequeño es morir menos". Cuando la pérdida termina en cesárea, la trabajadora recibe la incapacidad que corresponde a una cirugía mayor, cerca de un mes. Cuando ocurre por parto natural, regresa al empleo casi al día siguiente. La protección legal se activa por el procedimiento quirúrgico y permanece ciega ante el duelo.
La iniciativa que presentamos en octubre pasado, junto con las diputadas Laura Hernández García y Mariana Benítez Tiburcio, recoge el trabajo de Marión Arrioja, Fer Saud, Judith Valdés, Mónica Díaz Aguilar, de Geo González y su proyecto Duelo Respetado, y de organizaciones como Miss Eca Duelo, que convirtieron una pérdida privada en agenda pública. Propone atención tanatológica y multidisciplinaria, capacitación del personal de salud, derecho a estar acompañada durante el parto y el puerperio, información sobre inhibición de la lactancia o donación de leche, y una licencia de seis semanas con goce de sueldo para madres y padres. El Senado aprobó una versión de esta reforma en 2023 y en Diputados murió sin dictamen al terminar la legislatura. No puede volver a pasar.
La iniciativa define conceptos en la ley, ordena una norma oficial mexicana y fija una regla clara. Esa certeza beneficia también a los empleadores, que hoy resuelven caso por caso y expuestos a litigio. Chile lo legisló en 2021 con la Ley Dominga, Colombia en 2023 con la Ley de Brazos Vacíos, Nueva Zelanda por unanimidad. Ninguno quebró sus finanzas públicas por reconocer un duelo.
Ninguna ley devuelve a un hijo. Lo que sí puede hacer es decidir si una mujer que acaba de perderlo recibe una explicación, una habitación aparte y tiempo para reponerse, o una hoja de alta y la instrucción de volver al trabajo. Hoy eso depende del hospital que le tocó y del criterio de quien estaba de turno esa noche. El día nacional servirá para recordarlo una vez al año; que cambien los otros 364 depende de que la reforma llegue al pleno, y eso ocurrirá cuando suficientes personas pregunten por qué sigue detenida.
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