Las señales y los mensajes no dejan lugar a dudas. Los gobiernos morenistas no tienen el menor reparo en reafirmar su vocación populista y autoritaria. Concentrar el poder para desmantelar instituciones, para apropiarse de los dineros públicos sin medir resultados, ni rendir cuentas y aliarse con el crimen organizado ya no se disfrazan. Este régimen replica y refuerza prácticas cuya eliminación costó décadas. En México se está restaurando el autoritarismo. Se fortalece el sistema de la voz única, del avasallamiento …
