En democracia, las palabras no las autoriza el gobierno. Las construyen los hechos. Por eso, aunque ya no sorprende, preocupa profundamente que Morena haya acudido al Instituto Nacional Electoral para solicitar que se retiraran publicaciones en las que se le calificaba como “narcopartido” y que la Comisión de Quejas y Denuncias del INE concediera medidas cautelares para eliminar esos contenidos, mientras resolvía el fondo del asunto. No porque el insulto deba sustituir al argumento. Sino porque resulta muy peligroso que …
