Dicen los clásicos que la primera condición para ganar una guerra es mantener muy en alto la moral de los mandos y la tropa. En política ocurre lo mismo, pero cuando la cadena de mando no funciona o, de plano, uno o más de sus eslabones -la confianza, los hechos, la realidad o el miedo, entre otros- se han roto, el problema está en otro terreno más complejo. Y esto es algo que, según se ve cada día más claro, le …
