Hace apenas unos meses muchos se preguntaban si México sería capaz de organizar un Mundial sin que el crimen organizado intentara robarse el espectáculo. El 22 de febrero, las imágenes de violencia desatadas tras el abatimiento del líder del CJNG recorrieron el país y reforzaron esa preocupación. A ello se sumaban la guerra interna del Cártel de Sinaloa, el reacomodo del CJNG y la presencia de otros grupos criminales disputándose territorios. Al mismo tiempo, Estados Unidos acababa de clasificar a …
