Cada mañana, antes de que las grandes cifras de la economía comiencen a moverse, millones de mexicanas y mexicanos levantan la cortina de su negocio con una mezcla de esperanza, esfuerzo y determinación. No saben con certeza cómo terminará el día, pero aun así vuelven a abrir. En ese acto cotidiano de confianza está una de las mayores fortalezas de México.
Las micro, pequeñas y medianas empresas, mejor conocidas como mipymes, no solo producen bienes y servicios. Generan empleo, impulsan la innovación, sostienen comunidades y hacen posible que millones de familias construyan un mejor futuro. Son el reflejo de una sociedad que encuentra en el trabajo, el emprendimiento y la colaboración una vía para transformar su realidad.
Cada 27 de junio, el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas nos invita a reconocer esa contribución. En México, las mipymes representan 99.8% de las unidades económicas y generan 71% del empleo formal, equivalente a cerca de 19.6 millones de puestos de trabajo. Pero su verdadero valor no puede medirse únicamente en estadísticas. Detrás de cada empresa hay personas que decidieron asumir riesgos, crear oportunidades y aportar al desarrollo de su comunidad.
Desde la responsabilidad social-empresarial entendemos que la competitividad solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas. Una empresa responsable no se define únicamente por sus resultados financieros, sino por la manera en que genera oportunidades, fortalece el talento, impulsa el desarrollo de sus colaboradores y crea valor para la sociedad.
Estoy convencida de que la empresa más competitiva será siempre aquella que nunca pierda de vista a las personas. La rentabilidad y el crecimiento son indispensables, pero alcanzan su verdadero sentido cuando generan bienestar compartido, fortalecen comunidades y amplían las oportunidades para que más personas puedan desarrollarse.
Esa es la visión de empresa que promovemos desde Coparmex: una empresa libre, responsable y comprometida con el desarrollo sostenible de México.
Sin embargo, emprender en nuestro país continúa siendo un desafío.
Las cifras son contundentes: 52 de cada 100 mipymes cierran antes de cumplir dos años; su permanencia promedio apenas alcanza los 8.4 años y solo una de cada cinco comercializa sus productos o servicios a través de internet. A ello se suman obstáculos como el acceso limitado al financiamiento, la sobrerregulación, las brechas tecnológicas y la dificultad para incorporarse a cadenas globales de valor.
Existe además un desafío que no podemos normalizar: la inseguridad.
De acuerdo con #DataCoparmex, durante el último año 46.8% de nuestros socios fue víctima de algún delito y 17.3% sufrió algún tipo de extorsión. Ninguna estrategia de competitividad será suficiente mientras miles de empresarias y empresarios deban destinar recursos para protegerse de la delincuencia en lugar de invertir en innovación, capacitación o generación de empleo.
Un verdadero desarrollo económico solo puede construirse sobre un Estado de derecho sólido, instituciones confiables y condiciones de seguridad que permitan emprender con libertad.
A pesar de estos desafíos, México vive una oportunidad histórica.
La relocalización de cadenas productivas, el T-MEC, la transformación digital y el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial están redefiniendo la economía mundial. Lejos de representar una oportunidad exclusiva para las grandes corporaciones, estas tendencias pueden convertirse en el gran catalizador del crecimiento de las mipymes mexicanas.
Hoy la tecnología permite automatizar procesos, conocer mejor a los clientes, optimizar recursos, acceder a nuevos mercados y tomar decisiones más inteligentes. Democratizar estas herramientas significa democratizar también las oportunidades de crecimiento.
La innovación deja de ser un privilegio para convertirse en una condición indispensable para competir.
En Coparmex estamos convencidos de que fortalecer a las mipymes es fortalecer a México. Cada empresa que permanece abierta representa empleos, inversión, innovación y cohesión social. Cada negocio que logra crecer genera nuevas oportunidades para una familia y fortalece el tejido económico de su comunidad.
Por ello, impulsamos un modelo de desarrollo que coloque a la persona en el centro y promueva empresas más competitivas precisamente porque son más humanas, más éticas y más comprometidas con su entorno.
Ese compromiso también se refleja en acciones concretas.
A través de “Crece Mi Negocio”, nuestra plataforma basada en inteligencia artificial, acercamos capacitación, diagnóstico empresarial y acompañamiento a miles de empresas, con la meta de fortalecer a 100 mil mipymes mexicanas. Todos esos servicios no tienen costo.
Creemos que la innovación cobra verdadero sentido cuando está al servicio de las personas y cuando permite que nadie quede excluido de las oportunidades que ofrece la nueva economía.
Pero el esfuerzo empresarial necesita ir acompañado de una visión compartida de país.
México requiere una agenda que simplifique trámites, amplíe el acceso al financiamiento, impulse la digitalización, fortalezca la capacitación del talento, garantice seguridad jurídica, promueva infraestructura suficiente y consolide un entorno donde emprender vuelva a ser sinónimo de confianza.
La colaboración entre empresas, trabajadores, academia y gobierno será decisiva para construir esa ruta de desarrollo.
Las mipymes no son un sector más de la economía.
Son el espacio donde nacen los sueños de millones de mexicanas y mexicanos, donde una idea se transforma en empleo, donde el esfuerzo cotidiano se convierte en bienestar para las familias y donde las comunidades encuentran una oportunidad para crecer.
Fortalecerlas significa apostar por un México que genera oportunidades desde lo local, que innova sin perder su sentido humano y que entiende que el desarrollo económico solo es sostenible cuando nadie se queda atrás.
Porque cuando una pequeña empresa crece, no solo aumenta su productividad. Crecen las oportunidades para una familia, se fortalece una comunidad y avanza todo un país.
Creo en una empresa que entiende que competir no es suficiente: también debe contribuir al bienestar de las personas y al desarrollo de las comunidades.
Creo en una empresa que genera valor económico porque primero genera valor humano. Ahí nace la confianza, ahí florece la innovación y ahí comienza la prosperidad.
Ese es el verdadero rostro de la competitividad. Ese es el México que, desde Coparmex, queremos construir. #OpinionCoparmex
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