La pregunta clave es ésta: si la Fiscalía General y la presidenta de la República sostuvieron que no hay pruebas en su contra, si los diputados oficialistas le brindaron su estentóreo apoyo ––“¡no estás solo, no estás solo!”, el mismo grito de guerra con que cobijaron a Cuauhtémoc Blanco––, si el partido en el poder emitió un comunicado respaldándolo contra los “falsos señalamientos”, ¿por qué causó escozor tanto en Palacio Nacional como en San Lázaro que retomara sus tareas de …
