“Los maestros son los plomeros del sistema electoral mexicano”. La frase de Carlos Jonguitud —líder del SNTE durante las décadas de 1970 y 1980— reflejaba la lógica que durante décadas organizó las relaciones de poder en el sistema educativo. Las escuelas eran gobernadas por un triángulo de acero: el gobierno delegaba a los dirigentes sindicales el control de la carrera docente; éstos utilizaban ese poder para movilizar al magisterio, y los partidos convertían esa movilización en votos y los líderes …
