Con la confesión morenista, ya no es necesario la prueba. A Marx Arriaga le ofrecieron, según la propia presidenta Sheinbaum y el secretario Mario Delgado, un cargo en el Servicio Exterior Mexicano. Tentativa de cohecho con la diplomacia mexicana. Sobornar con embajadas o consulados. Destierro al más puro estilo del pasado. Una legación o encomienda en el extranjero como premio, castigo o consolación. ¡Nada nuevo, por cierto! Pero ¿sigue siendo válido el apotegma obradorista?, “la mejor política exterior es la …
