Durante las últimas semanas, millones de mexicanos hemos estado pendientes del Mundial, celebramos victorias y lamentamos derrotas. Cada partido es decisivo y cada resultado cambia el ánimo de un país. Pero mientras la atención está puesta en las canchas, México está por enfrentar un partido crucial para nuestro futuro, cuyo resultado no se medirá en goles, sino en empleos; no en puntos, sino en inversiones; no en trofeos, sino en oportunidades para millones de familias. Ese partido es la revisión …
