Las leyes mexicanas ya restringen la participación de quienes tienen doble nacionalidad, sobre todo para cargos que exigen ser mexicano por nacimiento, como la titularidad del Poder Ejecutivo. Son disposiciones anacrónicas que no responden a la dinámica global ni a la realidad contemporánea. En los hechos, resultan discriminatorias y no se apegan a los estándares internacionales de derechos humanos. A lo largo de los últimos años, el TEPJF ha optado por soluciones garantistas al ampliar el espectro de participación en …
