Cuando la gente no llega a los espacios de participación que se le ofrecen, la conclusión más cómoda es culpar a quien no apareció. Es más fácil eso que preguntarse si el espacio realmente ofrecía algo de valor. El modelo que heredamos funciona así: convocatoria, asamblea, lista de asistencia. Asistir, firmar y escuchar durante dos horas no es participar. Es estar presente. Tuvo sentido cuando era la única forma viable de agregar voces. Hoy ya no lo es. Pero sigue …
