Si el enojo es porque Estados Unidos se llevó al jefe del Cártel de Sinaloa sin permiso, ¿por qué no detienen a los funcionarios del gobierno de ese estado que trabajaban para el grupo criminal?
Tienen nombre, apellido, cargo y dirección.
El gobierno mexicano encubre a los políticos de su partido que son parte de una mafia transnacional.
¿O por qué se entregaron de manera voluntaria a la justicia estadounidense los secretarios de Finanzas y de Seguridad del gobierno de Rocha Moya?
Las actuales autoridades del Departamento de Justicia de Estados Unidos han actuado con respeto a la Constitución mexicana y a los términos del Tratado de Extradición de 1978.
Respetaron la soberanía mexicana en la solicitud de detener al gobernador morenista de Sinaloa y a siete de sus colaboradores, al alcalde Culiacán y a un senador.
Una vez detenidos, el Departamento de Justicia debe aportar pruebas para que sean extraditados.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum politizó el caso para no cumplir con las aprehensiones solicitadas por las vías apegadas a la legalidad internacional y a los acuerdos bilaterales.
Una y otra vez Claudia Sheinbaum sale en defensa de López Obrador, sin que haya sido mencionado por ninguna autoridad en Estados Unidos.
Ayer dijo que la mejor prueba de que AMLO no estaba involucrado con el narcotráfico fue la detención de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo.
Ovidio fue detenido el 5 de enero de 2023 en su casa de Jesús María, Sinaloa, porque el 8 de enero llegaba el presidente Biden.
Desde que lo soltaron por órdenes de López Obrador el 17 de octubre de 2019, Ovidio gozó de impunidad para dedicarse al narcotráfico, del que se declaró culpable en Estados Unidos en 2023.
Y si haber detenido a Ovidio es prueba de que AMLO no estaba involucrado en el narco, entonces también García Luna es inocente porque quienes declararon en su contra en el juicio fueron narcos que él detuvo.
El gobierno de López Obrador sabía dónde estaba El Mayo Zambada, como lo sabía todo Sinaloa: en el cerro de El Salado, municipio de Culiacán.
¿Por qué no lo detuvo?
Le reclamó la presidenta a las autoridades estadounidenses de hacer acuerdos con narcos, porque una parte de la familia del Chapo Guzmán se entregó y confiesa lo que sabe en Estados Unidos.
Es demasiado grande esa rueda de molino para tragársela sin decir nada.
Como explicó José Carreño Carlón ayer en estas páginas, una cosa es que los capos se entreguen para confesar y delatar cómplices, y otra es hacer pactos de impunidad con los cárteles a cambio de apoyo a las campañas y operativos electorales para hacer ganar a Morena.
Están politizando el tema del narcotráfico porque altas figuras del gobierno y su partido están en la mira de la justicia de Estados Unidos.
Rechazar las vías legales que ofrece Estados Unidos para proceder contra ellos, es abrir la puerta a la intervención directa.
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