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Confirmado: con Morena no hay futuro

Marcelo Ebrard lleva casi dos años vendiendo espejos de vidrio con inversiones multimillonarias que llegarán del exterior y ahora nos quiere hacer creer que la no ratificación del T-MEC es una bendición.

Si algo introduce el rechazo de Estados Unidos a la extensión automática del tratado es incertidumbre.

De ninguna manera es responsabilidad de Ebrard que el acuerdo trilateral se revise cada año, pero que no venga con el cuento de que la nueva situación facilitará la llegada de más inversiones.

La única ventana de oportunidad que abre el panorama de incertidumbre es para los votantes mexicanos: sólo podrá haber relación comercial sólida con el vecino del norte si sacan a Morena del poder.

Como me lo explicó ayer un ilustrado articulista de La Aurora: el punto está en que Donald Trump no le tiene confianza al gobierno mexicano en manos de Morena.

Trump se irá en dos o tres años, pero la confianza que había cuando los presidentes Salinas y Bush tejieron el mayor acuerdo comercial de la historia, ya se evaporó.

Las inversiones no llegarán como se necesita, mientras exista la incertidumbre de posibles cambios de reglas al año siguiente, y de aquí hasta 2036, año en que acaba el tratado.

No llegarán mientras falte energía eléctrica para el nuevo tipo de industrias que la necesitan de manera ininterrumpida las 24 horas del día.  

Vaya, ni siquiera hay garantías de que no se va a ir la luz para ver la tele.

Y si en el futuro llegara a haber, carecemos de líneas de transmisión.

¿Por qué? Por el dogma ideológico de Morena de que la electricidad debe proporcionarla el monopolio estatal. Y las líneas de transmisión deben ser puestas y propiedad por el gobierno.

La ideología morenista, contraria a la participación privada en energía y otras áreas que se abrieron con las reformas multipartidistas que impulsó el presidente Peña, no es compatible con los requerimientos del desarrollo.

Cierto, Trump tiene una vena antimexicana que el gobierno mexicano se ha encargado de exacerbar. Le da argumentos a su retórica contra su vecino del sur.

Pero ni Trump ni nadie va a ratificar de manera automática el acuerdo comercial por 20 años, si el gobierno de México no colabora con Estados Unidos en el tema esencial para ellos: la seguridad.

Queremos todas las ventajas de una relación comercial privilegiada con Estados Unidos, pero nos negamos a detener a un gobernador socio del cártel que manda fentanilo al país vecino.

Cualquier acuerdo tiene como base un intangible que se llama confianza. Y el gobierno mexicano protege a los enemigos de nuestro socio comercial, que son los cárteles.

Sólo con Morena fuera del poder será posible construir un sistema judicial que dé garantías de imparcialidad.

La falta de Estado de derecho en México no es una traba menor para nuevos inversionistas.

Si queremos una buena relación con Estados Unidos, con o sin Trump en la Casa Blanca, Morena es el impedimento.

Claudia Sheinbaum es una persona limpia en cuanto a su integridad personal, pero profesa (sí, dogmática) una ideología incompatible con el libre comercio y está rodeada de clanes de delincuentes en su gobierno y en su partido.

Si Ebrard fuera sincero habría dicho que la revisión anual del T-MEC fue el mal menor.

 Es que con Morena no hay manera.

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