La golpiza del exdirector de Pemex a su esposa no es la única muestra de que nos gobierna una partida de impostores. Es la más reciente, al momento de escribir esta columna.
Su superioridad moral, “no somos iguales”, era falsa.
No se trató de una explosión súbita que terminó en un empujón, que también habrá sido condenable.
Fue una prolongada y cruel tranquiza, con momentos de pausa que no fueron para reaccionar y volver en sí, sino para tomar fuerzas y seguir golpeándola.
Víctor Rodríguez se llama el “destacado científico” al que “conozco desde hace muchísimos años”, según dijo la presidenta Sheinbaum al nombrarlo director de Pemex.
"Queremos que Pemex siga siendo una empresa fundamental para el desarrollo de nuestra nación, y Víctor tiene el conocimiento, el rigor científico y el amor por México para lograrlo", dijo.
Dejémoslo en que se equivocó con su conocido “desde hace muchísimos años”.
Vino el derrame petrolero en el Golfo y Rodríguez Padilla tardó tres meses en decir la verdad: fue responsabilidad de la empresa a su cargo.
(Aún no explican por qué "se rompió" el ducto, pues ocultan algo peor).
Cuando este sujeto renunció a la dirección de Pemex, la presidenta mintió: "...hoy les quiero anunciar que Víctor deja la dirección de Pemex porque fue el compromiso que yo hice con él [...] pidió regresar a la Facultad de Ingeniería después de año y medio".
No fue a la UNAM, sino que siguió en el gobierno, en una dependencia de la Secretaría de Energía, a cargo de Luz Elena González.
Ayer dijo la presidenta que aún no se formalizaba el nombramiento por cuestiones de papeleo.
Supongamos que eso es verdad. Pero ¿no que renunció a Pemex porque iba a regresar a la Facultad de Ingeniería?
Una decena de gobernadores y funcionarios públicos morenistas ya son informantes de la justicia de Estados Unidos, para evitar la cárcel allá.
¿Por qué? Por narcos y contrabandistas de combustibles.
Ahí están los “moralmente superiores” que no dialogan con panistas, priistas ni emecistas porque “no somos iguales”.
Dicen dos gobernadores señalados, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, que es falso lo publicado por The New York Times.
Demanden al diario en tribunales de Estados Unidos, ¿a ver?
La información no viene de NYT, sino de agencias de seguridad del vecino país que arman los expedientes contra el régimen de Morena y sus aliados del Verde y PT.
Tendrán un maxiproceso como el que los jueces Falcone y Borselino iniciaron en Italia contra la mafia siciliana.
Las mafias criminales que crecieron con los gobiernos de Cuitláhuac García y Rocío Nahle secuestraron en Nanchital a la periodista Roxana Berenice Guzmán, hace un mes, y de su paradero sólo hay rumores.
¿Qué esconden en Veracruz?
¿Lo mismo que esconden en Sinaloa?
La asociación gobierno-cárteles, pues.
¿Y los desaparecidos?
¿Y la ruina de Pemex?
¿Y la falta de crecimiento económico, empleo, inversión nueva, electricidad, obra pública, el saqueo, la destrucción de instituciones…?
No hay manera ni hay de otra: Morena se tiene que ir.
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