Revivir el soborno a Lozoya de hace 13 años no le va a servir al gobierno para ocultar que todas las agencias de seguridad de Estados Unidos le pisan los talones a los capitostes de Morena por sus vínculos con el crimen organizado.
Aquí en el país el gobierno tiene que explicar dónde están 80 millones de barriles de petróleo y condensados que desaparecieron entre enero de 2021 y abril del presente año.
Hay dos posibilidades: el crudo está almacenado, o hay un robo descomunal operado por funcionarios y cárteles en perjuicio de la nación.
Hablamos de seis mil millones de dólares. Un mundo de dinero.
El exdirector del Instituto Mexicano del Petróleo, ex subsecretario de Energía y exRector de la UNAM, Francisco Barnés de Castro, demostró que hay una diferencia abismal entre lo que se extrajo de crudo y lo que se procesó y exportó.
Sólo en los primeros cuatro meses de este año desaparecieron 15 millones de barriles.
Y en los cinco años previos el faltante es de 65 millones de barriles de crudo y condensados.
Es materialmente imposible que los 80 millones de barriles estén guardados, toda vez que la capacidad total de almacenamiento en el país es de 17 millones de barriles.
No se pueden ocultar, ya que son 12.7 millones de metros cúbicos, los que ocuparían cinco mil albercas olímpicas, o cinco estadios Azteca llenos hasta las banderas con petróleo.
¿Dónde están esos 80 millones de barriles?, pregunta el doctor Barnés.
La respuesta se encuentra donde apunta el exrector: se los robaron.
Todo indica que los “moralmente superiores” se han robado seis mil millones de dólares en petróleo.
Pero no lo hicieron solos, sino con sus socios en la política y en los delitos.
Desaparecer 100 mil barriles de petróleo diariamente es obra del crimen organizado. Es decir, cárteles y Morena.
Informes en Estados Unidos, explica el doctor Barnés, señalan que se han tomado medidas para llevar a juicio a empresas como Trammo Petroleum, Valley Fuels y US Petroleum Depot, que no solo participaban en el contrabando de gasolina y diésel a México (huachicol fiscal).
Esas empresas también compraban a intermediarios, coludidos con los cárteles mexicanos, crudo sustraído de México e internado ilegalmente a Estados Unidos para ser procesado en refinerías del sur de Texas.
¿Dónde están esos 80 millones de barriles de petróleo y condensados?
Es demasiado dinero y muy grave el daño al patrimonio nacional.
“Pruebas”, pide la presidenta ante la información de delitos de sus funcionarios y compañeros de partido.
Ahí están, en los informes de la contabilidad de Pemex que revisó y expuso el exrector.
El gobierno tiene que responder.
Y también tiene que cuidar al doctor Barnés, porque al evidenciar el posible robo a gran escala en Petróleos Mexicanos los delincuentes suelen tomar represalias.
Como ocurrió con el contralmirante Rubén Guerrero Alcántar, que en paz descanse.
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