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Lo que más duele

De la eliminación de México en el Mundial lo más doloroso es el regreso a la polarización.

Lo que vivimos estas semanas en que nuestra selección jugó, no fue un clima de fraternidad inducido, sino el breve regreso a la normalidad perdida en diciembre de 2018.

México lo dijo en las calles, con millones de personas vestidas con la camiseta verde de la selección: es más grato vivir en unidad.

La unidad es el estado natural de nuestra convivencia.

Desde hace ocho años el gobierno introduce el odio y la división entre mexicanos. Terminado el Mundial (para nosotros), va a volver al ataque contra el alma de la nación.

Todos los días, desde Palacio Nacional, se atiza el odio contra personas e instituciones que piensan diferente al gobierno.

Lo mismo con los comerciales que oímos en radio: dividir, acusar al pasado, sembrar la semilla del rencor.

Esta polarización a la que vamos de regreso no es la reacción espontánea a acontecimientos concretos, como fue el asesinato de Madero o la guerra cristera, sino que es una acción deliberada del gobierno.

Qué mala entraña.

Estos días de fraternidad, o de normalidad, nos recordaron que podemos convivir entre quienes pensamos distinto porque hay símbolos y sentimientos que nos unen.

Los problemas del país no los soluciona un equipo de futbol, dijo esa extraordinaria persona que es Javier Aguirre. Pero la unidad generada por él y sus dirigidos nos dejó la lección.

Necesitamos unidad para resolver problemas graves. Hay 130 mil mexicanos desaparecidos. En los días del Mundial hubo mil 200 personas que desaparecieron: las secuestraron, las mataron o fueron enroladas de manera forzosa a las filas de algún cártel.

Hay socios del narcotráfico que gobiernan estados de la República.

Estados Unidos exige que altos funcionarios de un gobierno estatal sean extraditados y nos dice que nuestra frontera norte está dominada por nueve cárteles.

La economía requiere corregir el rumbo cuanto antes porque el gobierno lleva ocho años endeudando al país para pagar gasto corriente.

Jorge Chávez Presa analizó ayer en La Aurora el Informe de Finanzas Públicas de mayo de 2026, e indicó que de 2018 a 2025 el gobierno acumuló un déficit de 9.4 billones de pesos y sólo invirtió 3.9 billones en obra física.

El gobierno paga más (casi el doble) por intereses de su deuda que lo destinado a inversión.

Se roban el petróleo a razón de 100 mil barriles diarios en el primer cuatrimestre de este año, y 80 millones de barriles en cinco años.

Y además de todo insisten en dividirnos y fuerzan a que nos odiemos.

Se entiende que durante las campañas los partidos polaricen, pero hacerlo como estrategia permanente de gobierno desde la mañana hasta la noche es una maldad.

Qué pesadilla. Qué mala entraña.

Echaremos de menos estos días en que caminamos sin desconfiar y nos sonreímos con desconocidos por el hecho de llevar puesta la verde de la selección.

Lo que echaremos de menos es el estado de normalidad en que México somos todos. Lira, Jiménez y Quiñones. El vecino, el gerente del banco y el frutero de la esquina.

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