La mediocridad con que se ha preparado el Mundial de Futbol es absoluta: el aeropuerto de la CDMX es un muladar, está en obras tardías y la operatividad del mismo es un desastre; las calles plagadas de inmensos baches por doquier; las inundaciones en importantes zonas de la capital son un riesgo potencial preocupante y el comercio ambulante está sin control alguno. Además, la ridícula y absurda obsesión de la jefa de Gobierno capitalina por adornar la ciudad a punta …
