Desde Hannah Arendt sabemos que el poder no es s{olo control ni administración: es relación. Existe mientras conecta con los otros y con la realidad que gobierna. Cuando esa relación se enfría, el poder no desaparece, pero se vuelve distante y queda el recurso del autoritarismo. En ese marco, se ha elogiado en distintas ocasiones a Claudia Sheinbaum por su “cabeza fría”, hoy presentada como una ventaja frente a liderazgos estridentes y, en particular, frente a los embates de Donald …
