Uno cree que la adultez llega cuando empiezas a pagar impuestos. No. Llega el día que te emocionas porque el sábado no tienes planes. El hombre fácil vive ahí: en la alegría silenciosa de no hacer nada y en la culpa inmediata por disfrutarlo tanto. Desayuna sin prisa, revisa el teléfono sin interés real y confirma que el mundo sigue girando sin necesitarlo. Extrañamente, eso da paz. A los cuarenta ya no buscas aventuras; buscas que nada salga mal. Un …
