Mark Carney logró algo inusitado: no nombrar ni una sola vez a Donald Trump durante el discurso que pronunció, como invitado de honor, en el Parlamento Europeo. El elefante en el salón era el presidente de Estados Unidos, quien, con sus políticas, ha puesto patas para arriba el comercio internacional y añadido problemas a las democracias. Canadá y Europa están buscando navegar las aguas broncas en conjunto. Tiene sentido porque comparten valores y encarnan una forma de ver las cosas …
