Hay una corrupción que hace ruido y otra que trabaja en silencio. La primera es la de la garita, donde el oficial exige la moneda a la vista de todos. La segunda vive en los despachos, en las ventanillas de la regulación. Ambas impactan en la salud de los mexicanos. Hace unos días un oftalmólogo me mostró la conversación que sostuvo con el hijo de un colega, cuyo padre tiene glaucoma —enfermedad que en México padecen 1.5 millones de personas—. …
