La semana pasada escribí sobre cómo nuestro sistema burocrático en sistemas de autorizaciones para la realización de cualquier actividad se convierte en un caldo de cultivo para la corrupción. Pero hay otro elemento que siempre considero y que, normalmente, me ocasiona debates en reuniones sociales donde siempre salgo como minoría: la participación del gobernado al ceder a la extorsión gubernamental. Bajo respuestas como ¿y qué quieres? ¿Que no trabaje? ¿Que no haga el negocio? ¿Que nos clausuren y perdamos las …
