Gran alegría nos ha regalado nuestra selección nacional. Cuatro partidos ganados, ningún gol en contra y, después de cuatro décadas de espera, el ansiado pase al quinto partido. Lo consiguió un equipo sin grandes figuras individuales, pero con personalidad, disciplina y una extraordinaria capacidad de juego colectivo. Un plantel cuyo valor económico representa apenas una cuarta parte del de su rival, Ecuador, demostrando que, en ocasiones, el talento, la organización y el compromiso pesan más que el presupuesto. La celebración …
