Durante años hemos asociado la innovación con tecnología, eficiencia y crecimiento. La hemos vinculado con la capacidad de hacer más con menos, de optimizar procesos y de competir en mercados cada vez más exigentes. Pero hoy, esa definición es insuficiente. La innovación que México necesita no solo debe ser más rápida o más rentable. Debe ser más consciente. En un entorno donde las empresas enfrentan presiones simultáneas: transformación digital, cambios en el mercado laboral, exigencias ambientales y una sociedad cada …
