Sin duda, esto que voy a hacer: escribir una columna relacionada con el arte y la cultura es, por decir lo menos, un hecho audaz. No soy lo que se denomina un “intelectual” ni un experto en alguna de las muchas ramas del arte. Tampoco soy un crítico cualificado. ¿Por qué entonces hago esto? Sencillamente porque sé que mi vida sería muy miserable sin la compañía de un libro, sin poder acudir a un museo y maravillarme ante la obra …
