Las listas nos acompañan. Nos ayudan a llevar un registro de lo que se tiene, recordar a quién se le tiene que cobrar cuánto dinero o para asegurarnos de que acabamos todos los pendientes que se nos acumulan diariamente. En la escuela me aprendía los apellidos de las tres personas que estaban antes de mí para estar preparado al momento de que por fin sonara el “Hiriart”. ¡Ah! Las preocupaciones de la infancia. Todavía hoy me siguen. Si voy de …
