Cada vez queda más clara la estrategia de este nacionalismo morenista, populismo con bandera; aprendieron bien la lección del “mas si osare un extraño enemigo” de la escuela obradorista, donde con discursos presidenciales, se inyecta a la sociedad una dosis de tensión, con su agravio permanente, para irritar y, colocar fácilmente, palabras victimistas con su amenaza, sospecha, y recelo entre la comunidad que debería estar reconciliada, unida y en paz. El nuevo capítulo de ese nacionalismo-victimista, de ese recuerdo de …
