Cada migrante mexicano en Estados Unidos tiene una historia detrás. Sacrificio, nostalgia, familias separadas y, casi siempre, la búsqueda de oportunidades que no encontró en algún rincón de México. Millones se fueron porque aquí simplemente no pudieron construir la vida que querían. Algunos prosperaron. Otros apenas sobrevivieron. Muchos nunca regresaron. Pero difícilmente puede cuestionarse el vínculo que mantienen con sus familias, sus raíces y con México. Durante décadas aprendimos, además, a presumirlos. Cada récord de remesas provoca celebraciones oficiales como …
