Durante mucho tiempo, los gobiernos de México han tenido como referente casi único a los modelos de gobierno de occidente: a Estados Unidos y a las democracias europeas. Sus instituciones, su arquitectura jurídica, la política económica, y hasta los elementos culturales han servido de brújula para generaciones de tomadores de decisiones mexicanos. Muchas de las ideas importadas de esos horizontes han transformado nuestro país, otorgando estabilidad y desarrollo. Muchas otras no. El problema es que nuestra realidad nacional no se …
