El coletazo del balón que llega a sus manos. La calma milimétrica que lo cubre todo cuando están a punto de caer al pasto. El silencio que inunda el estadio después del sonoro “¡uuuy!” cuando el portero detiene el que parecía un gol seguro. Para muchos son los aguafiestas. Para mí no, para mí son los héroes del campo que dejan de lado la inmortalidad que viene con las anotaciones espectaculares por poner por delante a los suyos. En los días …
