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Messi se va de la selección argentina: el más grande eligió despedirse como vivió, sin estridencias

Luego de más de 20 años representando a la Argentina, el futbolista anunció su retiro de la Selección a través de una publicación en su cuenta de Instagram, en donde subió una foto de la emotiva carta que escribió

Lionel Messi decidió que ya era suficiente. A los 39 años, después de 21 años con la camiseta argentina, seis Mundiales y una carrera en la selección que atravesó la frustración, el rechazo, la reivindicación y finalmente la gloria, anunció este lunes su retiro de la Albiceleste. Lo hizo a su manera: sin ceremonia, sin conferencia multitudinaria y sin una despedida construida para la televisión. Publicó en Instagram tres páginas escritas a mano. “Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento”, escribió.

La decisión había madurado desde la final del Mundial de 2026, perdida ante España. De hecho, Messi reveló que escribió su carta el 21 de julio, apenas dos días después de aquel partido. Pero la muerte de su padre, Jorge Messi, el 8 de agosto, a los 68 años, terminó por afirmarlo en una decisión que ya rondaba su cabeza. “Hoy, después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”, agregó al final del mensaje.

Se va con números difíciles de imaginar cuando aquel muchacho de 18 años debutó contra Hungría en Budapest, en agosto de 2005, y fue expulsado apenas segundos después de entrar a la cancha. Disputó 207 partidos con Argentina y marcó 125 goles, récords absolutos para su país. Fue capitán durante buena parte de su recorrido y llevó la cinta en 147 encuentros.

Su último Mundial volvió a mostrar a un futbolista excepcional aun cuando el calendario parecía haberle ganado la carrera. Marcó ocho goles y dio cuatro asistencias, condujo a Argentina hasta una segunda final consecutiva y terminó con el Balón de Plata. Fue, además, su sexta Copa del Mundo, un registro que comparte con Cristiano Ronaldo.

Pero las estadísticas cuentan solamente una parte de la historia. Messi se va campeón del mundo en Qatar 2022, ganador de las Copas América de 2021 y 2024 y de la Finalissima de 2022. El Mundial de Qatar terminó de cerrar la única discusión que durante años pareció perseguirlo: si podía hacer con Argentina algo parecido a lo que había hecho con el Barcelona. En aquel torneo marcó siete goles, dos de ellos en la final contra Francia, levantó la Copa y fue elegido mejor jugador del campeonato.

El camino hasta allí estuvo lejos de ser sencillo. Durante años una parte de Argentina pareció exigirle no sólo que jugara como Messi, sino que sintiera, hablara, gritara y hasta cantara como se suponía que debía hacerlo un ídolo argentino. Se cuestionó que hubiera crecido futbolísticamente en Barcelona, se le reprochó no cantar el himno y se comparó su personalidad reservada con el temperamento volcánico de Diego Maradona. Mariano Andújar, antiguo compañero suyo en la selección, recordó recientemente cuánto lo afectaron aquellas críticas y cuánto sufrió durante los años de las finales perdidas.

Messi nunca fue Maradona y acaso una parte de su grandeza consistió precisamente en no intentarlo. No necesitó convertirse en caudillo, provocador ni personaje. Su liderazgo fue mucho más silencioso. Ya en 2018, compañeros y gente cercana al seleccionado describían a un capitán preocupado por los demás y poco amigo de las exhibiciones de autoridad. Su forma de mandar era jugar, asumir responsabilidades y aparecer cuando el equipo lo necesitaba.

También supo quebrarse. Perdió las finales del Mundial de 2014 y de las Copas América de 2015 y 2016. Después de esta última, tras fallar su penal contra Chile, anunció que abandonaba la selección: “Ya está, se terminó para mí”. Volvió. Y aquella decisión de regresar terminó cambiando tanto su historia como la del fútbol argentino: después llegaron la Copa América, la Finalissima y, finalmente, Qatar.

Quizá por eso su despedida tiene una frase especialmente reveladora: “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”. No pide otro homenaje ni reclama conservar un lugar por los servicios prestados. Se hace a un lado. “Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, escribió. La Nación destacó precisamente ese tránsito que Messi propone: del protagonista al hincha.

La reacción en Argentina fue inmediata. La AFA lo despidió con un “Gracias eternas, Leo”; Rodrigo De Paul lo llamó “el más grande de toda la historia”, mientras compañeros como Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico multiplicaron los mensajes de reconocimiento.

Hasta la política hizo una pausa. El presidente Javier Milei escribió: “¡Muchas gracias, hombre imposible!”. Mauricio Macri destacó algo que posiblemente explique mejor que muchos récords la dimensión del personaje: su “don de gente, esfuerzo, humildad y talento”. Desde la FIFA, Gianni Infantino afirmó que tanto su talento como su humildad serán recordados siempre.

Porque ése es otro récord de Messi, aunque no figure en las estadísticas. Durante más de dos décadas fue probablemente el futbolista más famoso del planeta, ganó ocho Balones de Oro, acumuló campeonatos, dinero y una celebridad difícil de dimensionar, y sin embargo rara vez necesitó comportarse como alguien convencido de ser más importante que los demás. Su personalidad tímida pudo ser interpretada alguna vez como falta de carácter. Con los años terminó pareciendo exactamente lo contrario.

La despedida tampoco significa todavía el adiós al fútbol. Messi tiene contrato con el Inter Miami hasta 2028. Ya había dicho que seguiría jugando mientras pudiera rendir, disfrutar y ayudar a sus compañeros. Lo que termina ahora es su historia con la camiseta que más trabajo le costó conquistar y quizá por eso la que terminó queriendo de manera más pública.

Messi cierra así una de las grandes carreras internacionales de la historia del fútbol. Primero Argentina dudó de él; después él dudó de que pudiera darle a Argentina aquello que buscaba; finalmente se encontraron. Ganó casi todo, perdió mucho, soportó críticas feroces, volvió cuando había decidido marcharse y terminó levantando la Copa del Mundo.

Y cuando llegó el momento de irse, tampoco necesitó proclamarse el mejor.

Le bastaron tres hojas escritas a mano y una frase sencilla: “Gracias, Dios, por hacerme argentino”.

Después de 21 años, 207 partidos y 125 goles, Argentina podría contestarle exactamente al revés: gracias por haber elegido serlo.

El EMOTIVO video que subió Lionel Messi tras anunciar su retiro de la Selección Argentina

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