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Fausto Corrales, otro chivo expiatorio

La Fiscalía General de la República le enmendó la plana a la investigación del exfiscal Gertz Manero y cargó las culpas del montaje del asesinato del ex rector Héctor Melesio Cuén en el joven Fausto Corrales que lo llevó a la cita donde lo mataron.

Es decir, la fiscalía de Sinaloa y el hijo del Chapo Guzmán, que hicieron la pantomima de que Melesio Cuén había muerto en un asalto en una gasolinera, fueron “víctimas” de quien aceptó llevar a Cuén a la reunión con el gobernador Rocha Moya y el Mayo Zambada.

Se trata de una treta conocida del gobierno: culpar a un inocente sin influencias para librar de culpa a los poderes criminales o corruptos que son aliados de los gobernantes.

Lo mismo hicieron cuando se descarriló el Tren Interoceánico, que encarcelaron por homicidio culposo a dos humildes trabajadores, Felipe de Jesús Díaz, maquinista, y Ricardo Mendoza, jefe del departamento de sistemas.

En el descarrilamiento murieron 14 personas, los trabajadores fueron encarcelados por exceso de velocidad del tren que no tenía velocímetro, y liberados en abril de 2026 luego de la “reparación del daño”: una compensación económica a los familiares de los muertos.

De los constructores de las vías y proveedores del balastro, ni sus luces. Bueno, sí. pero son del clan de amigos del hijo del poderoso expresidente López Obrador.

En el caso del montaje del asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, lo único que inculpa en el expediente (hecho por la FGR) a Fausto Corrales es haber dicho lo que le ordenaron los sicarios de Joaquín Guzmán y la fiscalía del estado.

Totalmente comprensible que un joven, que llevó a Cuén a la reunión a solicitud del propio Cuén -que no quiso llevar a su chofer-, salve su vida al decir en su declaración lo que los criminales le ordenaron.

Pero Fausto Corrales, hijo de Víctor Corrales -también exrector de la UAS y gran amigo de Cuén- no hizo el montaje.

Lo hicieron los socios Rocha Moya-Chapitos, vía la Fiscalía General del Estado.

No fue en la gasolinera donde hirieron de muerte a Cuén, enemigo político de Rocha, como falsamente informó la fiscalía de Rocha Moya, sino en la finca donde secuestraron a traición al Mayo Zambada.

Otra vez el gobierno pone a salvo la alianza político-criminal del morenismo con el Cártel de Sinaloa.

Ningún funcionario del gobierno de Rocha ha sido detenido. Todos son unas blancas palomas.

Ningún integrante de la fiscalía de Rocha está detenido por el montaje para desligar a los Chapitos, y al gobernador, del asesinato de Héctor Melesio Cuén.

En la cárcel del Altiplano está el hijo del exrector Víctor Corrales, quien accedió a llevar a Cuén a la reunión con el gobernador Rocha y el Mayo Zambada en la finca de los hijos del Chapo Guzmán… en el mero Culiacán.

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