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En curso, otro montaje

Por lo que informó la Fiscalía General de la República sobre la detención de Fausto Corrales, estamos en el inicio de un nuevo montaje para encubrir a los asesinos del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén.

También, para exonerar al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y a su fiscal, Sara Bruna Quiñones, del montaje de un asalto en una gasolinera donde -inventó la fiscalía estatal- habrían matado al exrector Cuén.

Los hechos distan mucho de ser como los expuso la FGR este miércoles, cuando presentó a Fausto Corrales como “posible implicado” en el secuestro de Ismael El Mayo Zambada.

Sucede que días antes del asesinato de Cuén y del secuestro de El Mayo, el exrector recibió en su casa la visita de Víctor Corrales, viejo amigo suyo, y también exrector de la UAS.

Cuén se recuperaba de una operación de próstata (también padecía cáncer de páncreas y su vida de cualquier manera sería breve) y su amigo Víctor lo fue a invitar a que se fueran el martes a California.

Vente, anímate, yo te invito. Lleva a tus nietos y yo a los míos y nos vamos a Disneylandia. Así te desafanas un poco, le dijo Víctor Corrales en esos días densos y enrarecidos por la presión del gobernador Rocha contra Héctor Melesio Cuén.

“Oiga, cálmese, algo le pueden hacer”, le dijo por teléfono una buena amiga suya.

La semana anterior Cuén había grabado un mensaje en el que hacía responsable a Rubén Rocha Moya si algo le sucedía a él y a su familia.

Cuen le respondió a su amigo Víctor Corrales: "No puedo, porque el jueves tengo una reunión muy importante". Y le pidió un favor a su amigo Víctor Corrales:

"Necesito que el jueves me ayude tu hijo para que me lleve a la reunión, porque no quiero ir con mi chofer. Dile a Fausto que me ayude, y que va a ser todo el día".

Fausto, el hijo de Víctor Corrales, en efecto llevó a Héctor Melesio a la reunión de ese día jueves.

Era el jueves 25 de junio de 2024, y la cita fue en el desarrollo residencial campestre Huertos del Pedregal, en Culiacán, en la casa de Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo.

Ahí había sido invitado a reunirse con Rocha Moya para aquietar la relación, pues además de la rivalidad política entre ambos, el gobernador tomaba medidas para meter a la cárcel al hijo de Héctor Melesio Cuén.

Testigo de calidad de la reunión entre Cuén y el gobernador Rocha en casa de Joaquín López iba a ser Ismael Zambada, quien llegó a la cita acompañado de su jefe de escoltas, un comandante de la Policía Judicial del estado.

A Héctor Melesio lo llevó Fausto Corrales, hijo de su amigo Víctor, un joven con preparación académica y “cuenista” hasta la médula.

En ese lugar y día secuestraron, mediante traición, al Mayo Zambada y mataron, también a traición, al exrector de UAS Héctor Melesio Cuén.

“Al otro día, después del suceso, estuve con su papá (Víctor Corrales) y estaba temblando, pálido de miedo”, me dijo un amigo sinaloense estimado y serio.

Su hijo, Fausto Corrales, fue instruido -amenazado- por las autoridades para dar la versión del asalto en la gasolinera en sus declaraciones.

Este miércoles Fausto fue detenido por la FGR, acusado porque “se presume que incurrió en una serie de contradicciones en sus declaraciones y habría omitido proporcionar información verídica de lo sucedido, con la finalidad de desvirtuar y engañar a la autoridad, obstaculizando así el esclarecimiento de los hechos".

Así es que ahora, con el montaje en curso, el joven Fausto Corrales será el villano y el juzgado.

Rocha Moya y la exfiscal Sara Bruna pasarán a ser “víctimas de “un engaño” del cuenista Fausto Corrales, hijo del gran amigo de Héctor Melesio Cuén, el también exrector de la UAS Víctor Corrales.

Así las cosas. Así el Estado de derecho.

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