Estados Unidos ha puesto en vigor un arancel del 50% sobre una lista de exportaciones canadienses valoradas en aproximadamente 20 mil millones de dólares
Estados Unidos ha puesto en vigor un arancel del 50% sobre una lista de exportaciones canadienses valoradas en aproximadamente 20 mil millones de dólares

La relación bilateral entre Estados Unidos y Canadá ha entrado en su fase más crítica en décadas. Horas después del colapso de las negociaciones de alto nivel en Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una dura ofensiva verbal contra el gobierno canadiense, consolidando el inicio de lo que los analistas ya califican como una guerra comercial abierta entre los históricos aliados norteamericanos.
A través de su red social, Truth Social, Trump elevó la tensión con declaraciones directas hacia el país vecino. El mandatario estadounidense acusó a Ottawa de buscar "los beneficios de ser un Estado estadounidense, sin serlo", al tiempo que reclamó que el sector agrícola de su país ha sido históricamente perjudicado por las políticas arancelarias de Canadá.
La respuesta institucional desde la Casa Blanca no tardó en respaldar la postura presidencial. Funcionarios de la administración advirtieron formalmente al gobierno canadiense que sería "insensato" subestimar la determinación de Washington, pronosticando que las consecuencias arancelarias van a ser "devastadoras para su país".
La escalada verbal coincide con la aplicación inmediata de las medidas punitivas de Washington. Estados Unidos ha puesto en vigor un arancel del 50% sobre una lista de exportaciones canadienses valoradas en aproximadamente 20,000 millones de dólares, afectando de forma directa a sectores como los materiales de construcción, la industria textil y los artículos deportivos.
La ruptura se formalizó luego de que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, diera por concluidas las conversaciones bilaterales en la capital estadounidense. Carney calificó las exigencias de la administración Trump como un ataque directo a la soberanía nacional canadiense. Como contraofensiva, Ottawa ratificó que responderá bajo el principio de reciprocidad "dólar por dólar", activando sus propios aranceles espejo a partir del próximo 8 de septiembre sobre productos clave de la economía estadounidense, incluyendo el acero, los lácteos y la electrónica.
El estancamiento de las conversaciones y el tono de las declaraciones sugieren que ambas naciones se preparan para un conflicto económico prolongado que podría reconfigurar las cadenas de suministro globales y desestabilizar el comercio en la región de América del Norte.
La forma en que Carney ha expuesto el tema dice mucho de lo que podemos esperar en los próximos días: "No desafíes a Canadá -le dijo a Trump-. Alimentamos el crecimiento americano suministrando el 99% de su gas natural, el 85% de electricidad, el 60% de las importaciones de crudo. No creo que quieras que paremos eso."
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