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Guadalajara enfrenta crisis por agua contaminada con heces, metales y mal olor

Una de las muestras analizadas en septiembre registró 99 unidades de coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua

Habitantes de Guadalajara protestaron este sábado para exigir atención ante la contaminación del agua que llega a sus viviendas. Crédito: video @contodoytriques

Desde hace meses, la segunda ciudad más importante de México enfrenta una crisis que va más allá de recibir agua turbia o con mal olor. En distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, miles de habitantes denuncian que al abrir sus grifos sale un fluido que, en los mejores días, luce café, pero que siempre huele a azufre y lleva sedimentos.

Diversos análisis hechos por colectivos y expertos de diversas universidades han demostrado que el agua que distribuye el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) tiene bacterias y metales que han puesto bajo escrutinio la calidad del servicio que presta este organismo operador.

El problema estaba activo meses antes de que Jalisco se vistiera de gala para recibir los cuatro partidos del Mundial de Futbol. Vecinos de distintas colonias comenzaron a documentar agua oscura, con olor a huevo podrido y, en algunos casos, con una apariencia que compararon con un refresco de cola.

De esta manera, lo que inicialmente eran reportes aislados en redes sociales terminó convirtiéndose en una discusión pública sobre la calidad del agua que llega a los hogares de una de las mayores concentraciones urbanas del país.

Pero los datos oficiales también han mostrado señales de preocupación.

Durante 2025, el propio SIAPA reportó al menos 17 ocasiones en las que se detectaron concentraciones de coliformes fecales por encima de los límites establecidos para el agua destinada al consumo humano. En uno de los casos, registrado en septiembre, se encontraron 99 unidades de bacterias fecales por cada 100 mililitros de agua. La presencia de estos microorganismos es especialmente relevante porque el agua para consumo humano debe estar libre de coliformes fecales.

A estos registros se sumaron los monitoreos ciudadanos con participación de especialistas, y en sus intervenciones en colonias de Guadalajara, Zapopan y Tonalá se identificó la presencia de metales. Un segundo ejercicio amplió el análisis a 184 muestras tomadas entre marzo y junio de 2026 en 90 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Medios como UDG Noticias o el Diario NTR han abordado desde el principio esta problemática, y en el seguimiento detectaron que, según los resultados de ese monitoreo, 172 de las 184 muestras (o bien, nueve de cada 10) presentaron cero cloro residual.

También se encontraron registros de plomo, mercurio y aluminio en distintas muestras, además de otros parámetros que fueron considerados relevantes por los especialistas. Los responsables del ejercicio han señalado que sus resultados son orientativos y que no sustituyen los análisis oficiales realizados por laboratorios acreditados, pero sostienen que deben servir como una señal para profundizar en la investigación de la calidad del agua.

La dimensión de este problema también impacta en la vida cotidiana. Hay colonias donde los habitantes aseguran que el agua no sirve ni para limpiar el piso. En el Barrio de Analco, por ejemplo, uno de los más emblemáticos de esta ciudad, los vecinos han denunciado durante meses problemas de calidad y han tenido que recurrir a distintas alternativas para evitar utilizar el agua directamente para beber o preparar alimentos.

Pero el problema no se limita a la presencia de bacterias. En julio pasado, el secretario de Salud estatal, Héctor Raúl Pérez Flores, de plano sugirió a la gente evitar el consumo del agua que sale de las llaves y, en su lugar, consumir agua purificada o de garrafón para cocinar, preparar alimentos o incluso lavarse los dientes. La crítica fue unánime.

La siguiente respuesta de las autoridades incluyó un paquete de acciones para atender el problema y trabajos en infraestructura. Se habló de una inversión millonaria de más de 20 mil millones de pesos con recursos estatales, federales y privados para invertirlos en una red que lleva casi 100 años con las mismas tuberías.

Luego, las autoridades pusieron unidades móviles para rellenar garrafones con agua purificada y establecieron un esquema de descuentos del 80% en las colonias con mayor nivel de afectación, aunque a este punto la burocracia y las decisiones políticas habían empeorado la solución, pues municipios como Tonalá y Tlaquepaque, que son gobernados por Morena y no por Movimiento Ciudadano, denunciaron que muchas de sus colonias quedaron deliberadamente fuera del listado de “beneficiarias”.

Al convertirse en un frente de confrontación política, el SIAPA reclamó adeudos a municipios de la Zona Metropolitana y recurrió al corte del suministro como mecanismo de presión. Uno de los casos más recientes ocurrió en Tlaquepaque, donde trabajadores del organismo acudieron al Ayuntamiento para suspender el servicio por un adeudo que el gobierno municipal asegura que está sujeto a una controversia.

Y mientras gobiernos y partidos intercambian acusaciones sobre deudas, descuentos, infraestructura y responsabilidades, los ciudadanos siguen denunciando que el agua que de su organismo operador no es ni inodora, incolora ni insípida.

Para dimensionar, Guadalajara es la segunda zona metropolitana más poblada de México, concentra millones de habitantes y es uno de los principales centros económicos, industriales, educativos y tecnológicos del país. Su sistema de agua abastece hogares, hospitales, escuelas, universidades, comercios e industrias.

Y es, además, la ciudad en la cual los partidos políticos convirtieron un derecho universal humano en un frente para embestir a los rivales de cara al proceso electoral en puerta. 

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