Durante ocho años hemos escuchado la misma narrativa: rescatar a Pemex constituye una prioridad estratégica del gobierno. Tanto la administración de López Obrador como la de la presidenta Sheinbaum han sostenido que el modelo energético previo a 2018 fue un error y que era necesario devolver al Estado el papel protagónico en el sector petrolero. Bajo esa premisa, se cancelaron las rondas petroleras, se privilegió la refinación y, en los hechos, se desmanteló buena parte de la reforma energética de …
