Toda buena receta tiene la función de establecer los ingredientes, las proporciones y el procedimiento necesarios para obtener un resultado específico. Nadie confunde una receta con el platillo terminado, pero tampoco puede ignorar que, una vez definidos los pasos, el resultado deja de ser casualidad. En política ocurre algo similar. Las grandes transformaciones institucionales rara vez aparecen de golpe, sino que se construyen gradualmente, hasta que el resultado se vuelve inevitable. Morena acaba de publicar una de sus recetas más …
