No solamente estamos viendo gobiernos ineficaces, corruptos e irresponsables. Estamos viendo gobernantes cínicos, frívolos, vanidosos e imprudentes. Políticos que ni siquiera han podido resolver lo elemental en los territorios que administran, pero ya actúan como si lo urgente no fuera gobernar, sino proyectarse. Ese es uno de los rasgos más irritantes de la política mexicana actual. La crisis no ha sido suficiente para volver sobria a buena parte de la clase gobernante. Al contrario. En muchas regiones del país empieza …
