El PSOE le debe una disculpa a la sociedad mexicana. No se van a tomar la molestia, pero conviene recordar lo que ocurrió en los últimos años.
El 27 de abril de 2024, en plena contienda por la Presidencia de la República, la secretaria de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo del Partido Socialista, Hana Jalloul, respaldó la candidatura de Claudia Sheinbaum, sosteniendo que era “una forma de compartir la lucha contra el lawfere (acoso judicial) y defender la democracia y las instituciones que están siendo amenazadas, tanto acá como allá, por fuerzas reaccionarias de extrema derecha”.
Sorprendió el posicionamiento, no porque respaldaran a Morena, lo que podía ser comprensible, pero sí por los argumentos señalados.
El Instituto de Estudios para la Transición Democrática mandó una carta al PSOE y al propio Pedro Sánchez, en su función de secretario general, para aclarar que, en efecto, había un ataque sistemático a la democracia, pero que este provenía de Palacio Nacional.
En febrero de ese año, el presidente López Obrador presentó una serie de iniciativas que tenían por objeto reducir la pluralidad o de plano borrarla, acabar con la representación proporcional en las cámaras legislativas, desaparecer a los órganos autónomos, militarizar la Guardia Nacional y elegir a los ministros, magistrados y jueces por votación popular.
Por eso, decían los integrantes del ITED, “de prosperar las propuestas, México regresaría a un escenario de partido hegemónico y de sujeción al Poder Legislativo al presidente, sin independencia del Poder Judicial y sin autoridades electorales autónomas”.
¿De qué extrema derecha hablaba Jalloul? ¿En el área internacional del PSOE no hay nadie informado sobre la situación en México en 2024 y ahora?
Visto en retrospectiva, las fuerzas reaccionarias sí avanzaron, la mayoría de las propuestas de López Obrador se concretaron y ahora la democracia es más débil de lo que era.
Insisto, sería bueno que explicaran los dirigentes socialistas qué sistema es el que ellos respaldan.
En Barcelona, el fin de semana, podría ser un buen momento de disculpas, Pedro Sánchez podría expresarlas, pero será lo contrario, departirán y comerán pan con tomate, con ajo para conjurar “a la extrema derecha”.
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