Concluí mi entrega anterior diciendo que pareciera que nos hemos resignado a que el lado más brillante de México esté en su pasado y que, en materia de logros, “le estamos quedando a deber a nuestros ancestros (…) y a México”. La irrupción del sarampión como problema de salud pública refuerza esa idea y me permite compartir algo personal que, por histórico y vigente, me atrevo a contar. A inicios de los 60, el sarampión cobraba del orden de 10 …
