En los últimos meses he hablado con varias organizaciones de la sociedad civil que llevan años trabajando con comunidades vulnerables. Su labor es concreta, medible, necesaria. Cuando les propongo explorar alguna forma de colaboración, la respuesta suele parecerse: preferimos mantenernos a distancia. Nos preocupa poner en riesgo la donataria. No es cobardía. Es cálculo. Una donataria autorizada es lo que permite a muchas organizaciones recibir recursos, pagar sueldos y sostener proyectos que el Estado no financia, o financia mal. Perderla …
