Pasan los días y aún no hay claridad de lo que piensan hacer con Rubén Rocha Moya. A estas alturas es un cadáver político, pero a la vez es un objetivo del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Si la estrategia es que pase el tiempo para que el asunto ya no importe, se están equivocando porque desde Estados Unidos van a seguir insistiendo, con los costos adicionales que ello conlleva. Además, nadie puede asegurar, a estas alturas, que no …
