Después de varios días en Japón he confirmado algo: para entender una cultura no basta con aprender su idioma. Hay que aprender también su lenguaje no verbal. Una cultura se expresa en la manera en que sus habitantes miran, saludan, construyen sus casas, cuidan sus calles y comparten el espacio con los demás. Basta subirse al metro para descubrir que aquí las reglas son distintas. La gente evita sostener la mirada de los desconocidos y habla en voz baja. Lo …
